RESUMEN DEL CAPÍTULO 3
La tensión del capítulo anterior estalla en una sala de cine. Eun-sang no entiende la película porque está en inglés, así que Kim Tan comienza a traducirle los diálogos. Pero pronto deja de traducir y empieza a hablar por sí mismo: "Conoció a una chica ayer. Y esa chica se llama Cha Eun-sang. Pero ahora él quiere saber algo de ella. Quizás... ¿Me gustas?"
Eun-sang, atónita, intenta esquivar la pregunta. Le recuerda que está comprometido. Él insiste: "¿Y si me gustas igual?" Ella responde que eso es cosa de películas. Él contraataca: "Estamos en Hollywood. Cosas así pasan". Eun-sang, incómoda, desvía la conversación hacia el cartel de Hollywood y se niega a seguir hablando del tema. Tan, decepcionado, acepta el rechazo.
De vuelta en la casa de Tan, Eun-sang recoge su maleta para irse. Pero él, desesperado por retenerla, le oculta que su amigo Chan-young ya ha respondido a su mensaje. Toma su maleta y la mete dentro de la casa. Le dice que espere a que su amigo conteste. Es un intento torpe y egoísta, pero revela lo mucho que le importa.
Tan recibe una llamada del secretario Yoon: debe asistir a una reunión de accionistas de Jeguk Group en un viñedo de almendros. Su padre y su hermanastro Won estarán allí. Tan sabe que no será una bienvenida cálida. A pesar de todo, decide llevar a Eun-sang con él en un largo viaje en coche. Quiere ganar tiempo, mantenerla a su lado.
Mientras tanto, en Corea, la madre de Eun-sang, trabajando como empleada doméstica en la casa de los Kim, escucha accidentalmente a la amante del presidente Kim planeando cómo deshacerse de su segunda esposa. Sin saberlo, se ha metido en un terreno peligroso.
El capítulo termina con Tan y Eun-sang en la carretera, solos, mirándose en un silencio que dice más que mil palabras. El viaje hacia el viñedo es también un viaje hacia algo que ninguno de los dos está listo para nombrar.
Mi opinión personal
Este es el capítulo de la confesión. Kim Tan se lanza sin red, pero Eun-sang no está preparada. Y es que ella tiene razón: él está comprometido, ella no es de su mundo, y todo esto parece un sueño del que despertará pronto. Pero lo interesante es que Tan no se rinde. Su forma de retenerla (escondiendo el mensaje, llevándola al viñedo) es inmadura, pero también profundamente humana.