RESUMEN DEL CAPÍTULO 4
El capítulo comienza en el aeropuerto de Los Ángeles. Eun-sang ve a Rachel abrazando a Kim Tan y, herida, intenta pasar desapercibida. Pero Tan la ve, la llama y deja a Rachel plantada para ir tras ella. Le reclama por no haberle llamado y le ofrece su teléfono para que le dé su número. Eun-sang, incómoda, mira a Rachel observándolos y rechaza el gesto: le dice que ya se despidieron y que no debe abandonar a su prometida por ella. Tan se queda solo, con el teléfono extendido.
Eun-sang y Rachel viajan en el mismo avión rumbo a Corea. Rachel, sintiéndose amenazada, busca a Eun-sang en clase turista y le arrebata su declaración de impuestos para obtener sus datos personales. Le dice que su intuición le dice que volverán a encontrarse. Eun-sang intenta recuperar el papel, pero una azafata le impide el paso a primera clase.
En el aeropuerto de Seúl, Choi Young-do espera a Rachel con un cartel que dice "Bienvenida, hermana 'P-A-S-T-R-A-L'". La tensión entre ellos es inmediata y discuten como niños en el coche, peleando por la música. Rachel provoca a Young-do hablando de Kim Tan: le dice que Tan preguntó por él y que ella le respondió que Young-do "era un zorro que ocupa el lugar del rey cuando el tigre no está". Young-do, molesto, se baja del coche y se va.
Eun-sang llega a su casa y la encuentra vacía, sin muebles. Una vecina le dice que su madre se mudó a la casa de los Kim. Su madre le explica que el dinero que le dio a su hermana era el depósito de la casa, por lo que tuvieron que mudarse. Ahora ambas vivirán en la mansión Kim: la madre como empleada doméstica y Eun-sang como su asistente.