RESUMEN DEL CAPÍTULO 6
The Heirs Capítulo 6: El peso de las apariencias
El capítulo comienza con la confrontación en el patio de la escuela aún resonando. Eun-sang, confundida y atrapada entre Tan y Young-do, intenta huir de la escena, pero Young-do la sigue. Le exige que le diga quién es y por qué Kim Tan la mira de esa manera. Eun-sang, sin saber qué responder, logra escapar.
En la casa de los Kim, la vida de Eun-sang y su madre como empleadas domésticas se vuelve más incómoda. Eun-sang se cruza con Tan en los pasillos, y él intenta hablarle, pero ella lo evita. No entiende por qué él, el segundo hijo de la familia, parece tan interesado en ella. La diferencia de estatus es abismal y ella no quiere ilusionarse.
En la escuela, Tan es recibido con hostilidad por los estudiantes que ven en él una amenaza. Young-do, como líder informal de la facción rival, no pierde oportunidad para humillarlo. Pero Tan no se deja intimidar. En una escena clave, Tan golpea a Young-do en el gimnasio después de que este insulte a Eun-sang. La pelea es brutal y ambos terminan castigados.
Mientras tanto, Eun-sang es víctima de acoso escolar por parte de las chicas populares, que la ven como una intrusa. Rachel observa en silencio y, aunque no interviene, hay un atisbo de incomodidad en su rostro. Eun-sang, sin embargo, no se rinde. Encuentra fuerzas en su amistad con Chan-young y en la certeza de que su madre está luchando por ella.
El capítulo cierra con Tan y Eun-sang compartiendo un momento a solas en el jardín de la mansión. Él le pregunta si está bien, si necesita algo. Ella responde que no necesita su lástima. Tan insiste: "No es lástima. Es que no puedo dejar de mirarte". Eun-sang se queda en silencio, sin saber qué decir.